Nada por hacer

Soy las palabras que digo
el escribir de los versos
que acuden a ti por el aire
como lo hacen las ondas de un “Te quiero”.

Insensible e incomprensible
aceptarlo todo me convertió
en un ser inerte y echo de menos,
el latir compulsivo de dos ojos
mirándose demasiado cerca
para evitar el beso.

Ya no busco, encuentro el instante
como el barco de Floqui, sin timón
ni remos.
Al basto mar del presente,
me entregue.
Aunque no creo poseer
el conocimiento básico de vivir,
amo igual que ayer
escondido entre los vientos de abril.

Las horas vuelan y los minutos pesan
en los caminos del sentir.
Doloroso porvenir, ajeno al miedo,
al saber que por ti lo daría todo
aunque el todo sea nada y nada
fuese, lo que ya estoy haciendo.

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