Blanco y vivo

Nazco en la oscuridad de la noche.
Existo!
Un instante de amor me crea y… soy luz.

Ante mi todo se conecta.

Me voy formando.
Se abren caminos, a mi merced.
La fricción los crea y yo, los sigo.
Retrocedo si no es el mío,
dejando rastro débil al volver.

Me miro y me veo carecer.
Ha sido bello, rápido;
Tengo miedo a pedecer.

En un instante, la ozcuridad de nuevo.
Y retrunye el trueno.

Fuerte y rotundo en los que me rodearon.
Lejano y débil en donde no arrelé.

Fullam sec

Sols humit baix la tempesta,
fullam sec, velles flors
d’on brillaria encara el record;
Si ara hi pensés.

I que és l’amor? Si no estimar
les pells arrugades del temps.
O el buit que deixa, la separació
d’arrels amb el sol.

Que injust el cós
amb nosaltres mateixes.
La ingenuïtat en forma de confusió
d’una primavera que massa aviat
esdevé tardor; Desfent-se
en fina pols de fulles seques.

Potser l’únic que ens cal entendre
és que no som pas amor;
sinó que formem part del seu cicle.

Que bell seria
estimar per defecte.
Oblidar-nos per sempre,
dels seus colors.

Que tot quedés
en un suau i intens viatge
d’una fulla en la tardor.

Circ d’aire

Hi ha un sol, una posta i una lluna;
Un circ sencer de llums i emocions
desbordant-se en tempesta d’agost,
al reflex d’uns ulls sincers que
ja coneixen, el preu d’una llàgrima.

I de dos. I el de la ràbia o el de la por.

Deixa que m’estimi, que n’aprengui.
A donar-me els permisos d’entrada
a l’atenció globalitzada d’aquest pervers joc.
Que jo ho estimo tot! I tot d’una,
se’m desquadren els comptes
en sentir-me sol. Immers
en l’absurda immensitat de l’abundància.

Sol.

La soledat del que coneix
i comparteix, els infinits significats
d’estimar-te. I el temps, que no ho fou
mai d’imprescindible, sento que m’obliga
cercar les respostes a infinites preguntes;
Sense ser ni jo, qui les formula…

Que boig el món. I que simple.

Acceptar que tens un t’estimo pendent,
amb tots aquells que respiraren
el mateix aire que tu; fos ahir
o sigui ara.

En el abismo

Me puedo ver sentado en los acantilados del cambio
balanceando los pies en el vacío de absurdas decisiones.
Yo siempre quise seguir el camino más llano y
aunque las subidas nunca fueron para mi, siempre
me encuentro bajo el sol del punto más alto de una elección.

Será solo una sensación, pero la vida me sonríe siempre
o yo siempre le encuentro la razón de sus gracias, a veces,
macabras situaciones que sabes, van a marcar el inicio de
nuevas etapas.

Adoro perderme en los bosques emocionales de mi mente para,
cuando apetece, encender la gran hoguera de los continentes a
base de sonrisas y lágrimas quemadas; encontrarme con
todos los yo que pudieran haber sido si aquel día hubiera
decidido no quedarme.

Desaprendí el juicio de malas y buenas decisiones y el elixir
del ahora sustituyó para siempre la neblina de una mente
humedecida de dolor y lágrimas.

En el abismo, yo;
Con lo que el viento traiga.

Encuentro

Sentir la consciencia del juicio
de uno mismo en este instante.
La belleza hipnotizante
del espectro desnudo;
desnudandose capa a capa,
en un viaje al horizonte
dónde se juntan inicio y final.

El encuentro de uno mismo.