Libre albedrío

Fui el niño regordete y tímido
que en la escuela nunca supo
cual era su sitio ni donde sentarse.

Los años pasaron, los colegas también.
Se me presentó el tabaco,
tenia forma de fama y me
familiaricé temprano a los
golpes de humo en mis pulmones.

Humos verdes. Pulmones negros.
Mente despejada y sin minutos en los CDs
para mierdas de 40 principales.
Solo bombos y cajas; Odio macarra
a todo aquello que no rimase.

Luego incoloro. Vacío, pausa;
final de etapa vino derramando sangre,
en el asfalto. Y no solo fue la mía.
La utopía de no merecer respirar.
La lección de preguntarse porqué
El shock de descubrir que con el tiempo,
no existen las segundas oportunidades.

Que remedio,
una dama negra vino y me pinto de blanco.
0 movimiento sumó 60 Kg a la balanza.
Engorde tanto como se alejaron de mi
los ángeles del sexo opuesto.
Quien querría besarle a la inseguridad?
Abrazarse a la pena. La atracción sexual…
no aparece, con aquel que no se quiere.

Terminaron las tormentas, al final.
No salió el sol. Salí yo a correr todas
las mañanas. La mama me alimento bien.
Las sabanas llenas de semen,
con la cabeza alta
pude experimentar mi ego renacer.
No tardé a enamorarme del tacto de una piel ajena,
de hombre y de mujer.

Nunca amé tanto ni con tanta entrega
como lo hice la primera vez. Inconsciente.
Sin sexo supimos suplir los orgasmos en abrazos.
Las sonrisas, nuestras mamadas mañaneras;
Joder… me excito aún, solo con recordarlas.
Pero nada es para siempre
y yo nunca entendí de poseer.

Dolor y llanto de nuevo. La monogamia
escuece siempre que se parte.
Aprendí, que las lágrimas son mas dulces
si se llora por amor que de por sangre.

Nueva etapa y nuevo tatuaje de 3 estrellas.
Una para mi, otra para ella y la tercera,
estaba encima e iba a ser
para quien quisiera amarme sin cadenas.
Quise recordarme que aún seguía siendo, libre.

Luego me perdí,
en el bosque de los silencios.
Las horas pasaban;
Nada importaba cuando encontré la paz,
en una hoja cayéndose.

Y aun así, descubrí que todo cambia
aunque no te muevas. El tiempo,
siempre nos pone en nuestro sitio;

Deje de ser quien observa, para ser
todo aquello que quisiera hacer conmigo,
el viento.
Talvez algún día,
descubra mis alas y entonces…

Entonces, poesía.

Y libre albedrío;
Como siempre fue.