Omnipresència

Com la llum als ulls de la més
bella mirada a la vellesa;
Atent al pas del temps
engoleixo l’agredolça tendresa
que té per tacte, el present.

Quin càstig l’omnipresència
d’estar on no se’t veu
i escoltar el judici dels altres
en conseqüència.

On s’alcen les primeres grans tempestes 
d’una tarda, puc veure-hi…
el reflex de qui jo sóc 
i el que voldria ser pels altres.

Massa gasosa de molt volum i el pes
de poques gotes d’aigua;
O ruixats sencers.
La sana presència i independència
que el vent duu sempre per marca.

Tant de bo un dia trobi la paraula
per dir-te que voldria ser;
la brisa fresca de somriure sobtat i tacte sensible
que de sobte, pugui eriçar-te la pell.

Manta i respostes

Brilla la llum de la nit
i no pas per ser adorada;
Sols la seua ombra
descobreix els impurs plaers
amagats rere les finestres.

Vine i observa,
bella manta blanca;
els destapats peus que descansen
fora els llençols d’aquesta ment;
pertorbada i impune.

Camí clar entre les marees
que tan sols mostra on vols anar
si resultés ser on mires.
Mentidera, et digueren;
aquells que mai s’atreviren a mirar.

Però quan no hi ets, faltes
estimada.
I dol veure’t venir i marxar
malgrat que alegra;
Saber-te lliure i estimar-te igual.

Si brotaren llàgrimes, en aguaitar-te;
creu-me si et digués no saber pas
de quina riera provenen;

Hi ha preguntes de quines no voldria saber;
a quines noves preguntes em podrien portar
les seves respostes.

Quin descans per la ment,
la ignorància.

Dionisa

Relámpagos iluminan el cielo
esta noche turbia.
Si te pones tu encima Dionisa,
calma Dionisa. Calma.
Que a la noche traes tempestad.

Eres la paz que firmarían todas las guerras
Dionisa, calma Dionisa. Calma.
Que la perfección envidia tus caderas y
aun con todo, Dionisa, aun con todo
firmariamos también la paz, con ella.

Por favor, sigue y para; Pero calma
Dionisa. Calma. No sigas ni pares;
Que al levantarte, los vientos te empujan
Dionisa;
Pero al caerte… nos arrastras al mar.

Y yo no se nadar entre deseos, Dionisa,
calma Dionisa. Calma.
Que me falta el aire y mueren ahogados
todos los “te quiero” que aun me quedan,
por pronunciarte.

Dionisa, calma Dionisa. Calma.
Aclama el mar de los versos náufragos.
Dionisa, calma Dionisa. Calma.
Grita un corazón que no es de nadie
pero siempre te hecha de menos.

Dionisa.
Siempre te hecha de menos.

Cuando no oye el susurro de tus ojos
diciéndole que todo saldrá bien;
Y se lo cree, Dionisa.

Se lo sigue creyendo.

Sin Dios

Ando sin dios a mi lado y amo, sin Dios.
Vivo la locura del perdón sin ayuda de los Dioses
y solo al malhechor, agradezco las disculpas.

La culpa astuta y audaz, serpentea
entre las sombras de mi mente;
aguardando silenciosa mi debilidad,
para lanzar su ataque.

¿Quien pudiera ser yo, para los demás?
¿Un rey? ¿O tal vez un sirviente?
¿Y quienes van a ser para mi, los demás?
Si no eligiera ser sirviente, ni rey.

Nadie y… nadie;
Serian las respuestas mas sanas.

Pero la amistad…
¡Ah si! La fiel y buena amistad!

El amor más limpio aguarda pudoroso
y escondido entre sus manos.
Salvaguardado de envidias y ruidosas mentiras
sedientas, de venganza y odio.

Un ser curioso, el humano.
Servidor y gobernante de su mente, a la vez.
O eso cree. Creemos todos.
Pues no hay verdad que no mienta
ni mentira, que no esconda verdad.

Tal vez lo único que haya
sean dudas, miedo y confusión;
Sin Dios, claro está.

La lluvia moja

Pero las gotas se sienten
como hojas del roble cayéndose
bailando libres al
devenir del viento.

El tiempo,
parece repetirse.
Paradojas,
mires donde mires.

Donde se sonrojaron las mejillas
de la vecina mirona,
al descubrirse observada.

La caricia de tu madre orgullosa,
al soltarte al viento;
El miso done ella saltó años ha…
Ahora en las noches despierta
deseosa siempre de que vuelvas.

La leyenda de la segunda juventud…
de piernas flojas e ideas fuertes;
Ya no puede oírse el martillo golpear
los hierros de la mocedad.

El tiempo nos aplasta.

Siempre se nos hizo tarde
respirando el aire del ahora.
Sera que fuimos tiempo,
repitiéndose tal hojas de roble.

Sedientos de amor pero ignorantes
buscando aquella razón,
que no nos explicase nada.

Se nos dijo, en la vida empezará
y se termina en la muerte.
Quizás los dos juntos nos encontremos
en una existencia equidistante;
Donde nada empieza, ni termina.

Fuimos el reloj y al mirarnos,
nunca supimos entendernos.

No temo a la muerte
cuando esa se encuentra en
el tacto carnoso de tus labios
Es más. La quiero.

Que locura quererte
en el silencio de un mar de palabras.

Luna sin cielo

Bajo el silencio de tu mirada
brillante como una luna sin cielo;
Desnudas las nubes, deshaces los miedos
y traes paz a la noche estrellada; Joder.
Que bellos son mis ojos reflejados en los tuyos.

Creí conocerte pero topé con la ignorancia,
contigo. Musa. No despiertas mi estro,
lo revientas.
Y ahora solo sé que,
ojos verdes quieren comerse ojos negros.

La tormenta garantizada y los granitos de hielo,
blanquearon los campos de esta cama.
Autoritaria pero sumisa y obediente al respeto,
pudo verse la deflagración del fuego
al permitirte ser avasallada.

Que el sexo nunca tubo fronteras
siempre fue tan cierto como que de cadenas,
nunca entendió el amor.
Y yo te quiero, aun sin saber como.
A la monogamia siempre nos sobraron las normas
y para la poli…

A la poli siempre le faltó más ética y respeto.
En esto estuvimos de acuerdo.

Solo iba a ser un juego… pero se descontroló.
Ardió Troya, la noche y el amanecer…
llego mostrando las cenizas de la que fue
la mas corta y bella historia de amor.
Empezando de nuevo por la mañana.

No todos los días puede verse
una eminencia desnudarse.
De ropa y demente al mostrarse el alba
en un mar celoso, no solo de ver
cuerpos ebrios bañarse en invierno.

También del jugueteo de sus almas;
Libres.
El libre albedrío de respirar. Y respirarse.

Respostes

En la boscada profunda abunda
la pau que busques;
puix l’hi manca
la bruta brossa del burgès.

Ens creiem al cim d’una cadena
alimentària que ja no és…
trencada;
ni una pinzellada del que un dia va ser.
No hi ha espai per tots nosaltres
a la cima. Només per alguns.

Visc on es poden veure els arbres respondre
des de les copes en color verd;
la crida inequívoca de la primavera.

Que pertorbaria l’home?
Obligant-lo a no ser l’ocell que vola;
La llavor que no floreix o ho fa borda,
d’allò que realment voldria ser.

Quina és la mentida que s’amaga entre
els rellotges i no ens permet entendre el temps?

La resposta es troba pocs metres abans
d’on et preguntes:
si quelcom està malament o està bé.
Just on mai mirem i on són com són,
totes les coses.

Es veu fàcilment en el lleó devorant la presa.
Que et fa sentir?
L’amor d’una mare a la cria…
abandonant-la en un moment incert.
A què respon?

A l’instint que per nosaltres, ja no és…
res més que petites teles de valors.
Teixides d’excusa per no ser més
que formiguetes políticament correctes;
A qualsevol cost.